Un historiador es un profeta al revés. José Ortega y Gasset |
Alcatraz
es una isla del estado de California, situada en la bahía de San Francisco, cerca de la ciudad de San Francisco (Estados Unidos). Se eleva 40 m por encima de la superficie del mar y tiene unos 535 m de longitud. El español Juan Manuel de Ayala exploró la isla en 1755; la llamó isla de los alcatraces, debido a la abundancia de estas aves en la misma. El Departamento de Justicia de Estados Unidos utilizó la isla como prisión militar entre 1868 y 1933, año en que se convirtió en prisión federal para reclusos peligrosos. La prisión fue cerrada en 1963. En 1969 un grupo de siux ocupó la isla para intentar que fueran reconocidas sus reivindicaciones sobre la isla. En 1971 fueron expulsados de Alcatraz. El cierre de la prisión tuvo lugar sobre todo por las condiciones inhumanas que recibían los presos. Celdas diminutas, castigos en cámaras especiales sin luz, y un trato pésimo por parte de las autoridades. La idea central fue hacer una cárcel de máxima seguridad para los hombres más peligrosos del país, con lo que el trato hacia esas personas no se supo controlar, provocando estos excesos o abusos de poder que concluirían con el cierre definitivo. Doce veces al día se hacía el recuento de los presos y la disciplina era rigurosa. Cualquier infracción al reglamento podía ser castigada con una estadía en el "agujero", en el que el preso era encerrado desnudo, en la más completa oscuridad. Los reclusos no podían ducharse con agua fría y se los obligaba a ducharse con agua muy caliente. La razón de esta peculiar medida era que no pudieran acostumbrarse al frío e intentar huir nadando. Además, los guardia cárceles habían hecho correr el rumor de que las aguas estaban infestadas de tiburones, aunque no existen noticias de ataques en la región.
Presos famosos
Los misterios de Alcatraz, al descubiertoLa temida ex prisión de la bahía de San Francisco, morada de Al Capone en los años 30 e inmortalizada en el séptimo arte con películas como 'Fuga de Alcatraz', con Clint Eastwood, o 'La Roca', celebra este 2009 su 75 cumpleaños con una exposición que recorre su intensa historia. «Lo primero que hay que hacer al llegar es cerrar bien la boca y caminar siempre pegado a la pared». Es la advertencia número uno que recibían los presos nada más poner un pie en Broadway, como llamaban sarcásticamente al pasillo principal de la prisión de Alcatraz , esa temida e inexpugnable Roca ubicada en medio de la bahía de San Francisco. Times Square se encontraba a tan sólo unos pasos, en el cruce del fondo. Al aviso le acompañaba una muda, un libro de instrucciones sobre cómo sobrevivir allí dentro y un paquete de cigarrillos Winds que se repartía cada lunes, miércoles y viernes. La munición básica se distribuyó religiosamente durante las tres décadas que la cárcel se mantuvo abierta, de 1934 a 1963. Por eso, este año se cumple el 75 aniversario de su apertura como centro penitenciario de máxima seguridad , ya que antes fue ciudadela defensiva e incluso prisión, pero militar, nada que ver con la que el cine se encargó de mitificar con películas como La Roca , comandada por Sean Connery, o Fuga de Alcatraz , con Clint Eastwood a la cabeza de la huida protagonizada, en la realidad, por Frank Morris y los hermanos Anglin, de los que nunca se supo si sobrevivieron a las frías aguas de la bahía, atestada de tiburones para más inri. La ocupación de los indios siouxCon motivo del cumpleaños, los carteles de éstos y otros filmes lideran la exposición sobre la historia de Alcatraz montada en sus instalaciones. En ella también se pasa revista al descubrimiento de la isla, ahora Parque Nacional, por el español Juan Manuel de Ayala, que fue quien le puso el nombre por la cantidad de pájaros con los que se topó al avistar la bahía en 1775. Mucho más tarde, en 1969, 90 indios exigían la venta de la isla por ropajes y abalarios valorados en 24 dólares , precio que habían pagado los conquistadores a los suyos por un terreno parecido hacía 300 años. La reivindicación terminó con una niña muerta por accidente y la expulsión de los sioux tras 19 meses. Al Capone, el recluso más famoso de los 1.576 que pasaron por Alcatraz, es otro de las protagonistas de la exhibición, que incluye una portada suya en la revista Time (en el número 12 para más datos) y las típicas imágenes (bien sonrientes) del gánster en su ficha policial. El mafioso ingresó en 1934 por evadir impuestos y recibió el mismo trato que el resto , que incluía trabajos domésticos (incluso ganchillo), partidas de bridge de vez en cuando, paseos por el ventoso patio con vistas a la ciudad y una celda de 1,5 metros de ancho y 2,5 de largo en la que no se permitía decoración alguna. Se ocupaban de la custodia 90 vigilantes en turnos de ocho horas, aunque con el tiempo (y la falta de presupuesto) la plantilla de corbatas rojas , como los llamaban los reos, se fue reduciendo. No estaban solos: sus familiares vivían en edificios adyacentes, incluida la Casa del Alcaide , una impresionante mansión colonial de 17 habitaciones y vistas al Golden Gate. La necesidad hizo que en la isla hubiera un pequeño supermercado, una oficina de correos, un centro lúdico con bolera y otro de estudios, aunque la mayoría de los niños (hubo hasta 80) iba en barco cada día al cole en San Francisco. Ostras rellenas para NavidadAun así, para las familias, Alcatraz nunca fue la Isla del Diablo , sino una morada apacible en la que «ni se cerraban con seguros las puertas». Y es que, aunque la leyenda diga lo contrario, las condiciones eran mucho mejores que en otras cárceles . Suficiente tenían los reos con el martirio psicológico que suponía estar al lado de uno de los puertos más animados de Estados Unidos y, sin embargo, tan lejos. Sus privilegios se notaban, por ejemplo, en que nunca hubo overbooking (de las 390 plazas raro fue se ocuparan más de 260) y en los menús, que no sólo debían ser aceptables sino tener buena presencia. De hecho, en la cocina todavía sigue intacta la propuesta culinaria de la Navidad de 1954, con pavo asado, pastel de calabaza y hasta ostras rellenas . O el desayuno de los últimos presos el 21 de marzo de 1963: huevos escalfados, cereales, café, tostadas, fruta... Para entonces, Robert Kennedy se encargó de dar carpetazo a la prisión más inquietante (y cinematográfica) de todos los tiempos. La falta de presupuesto tenía la culpa . | Más información : En www.nps.gov/alcatraz No es posible llegar por cuenta propia a Alcatraz, sino que hay que tomar un transbordador en el muelle 33 de San Francisco. Viaje más entrada: 26 dólares.
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