Un historiador es un profeta al revés. José Ortega y Gasset |
CLUNIA La ciudad Romana de Clunia estuvo emplazada en el llamado "Alto de Castro" entre Peñalba de Castro y Coruña de Conde. Las noticias sobre su existencia nos las proporciona entre otros, Tito Livio, indicando que en ella Pompeyo sitió a Sartorio a finales del 75 a.C. Tras distintos episodios circunstanciales el nombre de Clunia vuelve a aparecer con motivo de la sublevación de Galba contra Nerón, cuyo resultado fue la proclamación por parte de sus milicias, de aquel como emperador (68 d.C.), una vez conocida la muerte del anterior regente. Las monedas conmemorativas de este acontecimiento completan la denominación de la ciudad como Clunia Sulpicia. La reforma administrativa de Augusto hizo de este lugar uno de los centros más importantes para la completa romanización de la Península y será en tiempos de Claudio cuando adquiera su condición de capital e Convento Jurídico. Ptolomeo, en el siglo II, la califica de "colonia", categoría que le debió ser concendida entre el 69 (Galba) y el 137 (Adriano). La existencia de una Ceca y la capacidad de emisión de monedas por parte de sus magistrados, "quatorviri" y "aediles", señala que desde época temprana (Tiberio) era ya un "municipium". Su importancia está atestiguada además, como concurrido cruce de caminos y así aparece citada en el famoso "itinerario de Antonino". La ciudad, por tanto, tuvo lugar relevante en la Administración romana durante los primeros siglos del Imperio. Los restos materiales aparecidos en las continuadas campañas de excavación confirman también este hecho. Su importancia parece eclipsarse a finales del S. III, época de inestabilidad social y política en todo el Imperio, y a este momento corresponden algunos ocultamientos monetarios y el abandono de parte de las viviendas. Sin embargo, Clunia sobrevive, a juzgar por los testimonios de época tardía (S. IV y V) e, incluso, visigoda, momento en el que parece existir un abandono definitivo, dada la ausencia de documentos materiales y escritos hasta el año 912, en que, de nuevo, aparece en las crónicas. La constatación de la importancia de este yacimiento tiene lugar ya desde el S. XVI, aunque es a partir del S.XVIII cuando los historiadores (Florez, Loperráez, Ceán Bermúdez, Arias de Miranda.) comienzan a incluirla en sus escritos. Los primeros trabajos de excavación sistemática se deben a I. Calvo, que en 1915 sondeó los términos de Los Pedregales , Cuevas Ciegas y El Colmenarejo , localizando algunos restos de habitación y testimonios del alfar indígena, de época romana, excavando también el teatro y el lugar llamado el Torreón , que identificó como el Templo de Júpiter. Asimismo hizo exploraciones en los Arcos , donde no reconoció las esperadas termas sino unos hornos de fundición y restos de mosaicos. La década de 1930-1940 se ve animada por los trabajos de Blas Taracena, que localiza el Foro, la salida de la cloaca en Cueva Román , sendas casas en los Arcos y Cuevas Ciegas y algunos tramos empedrados de las calles; descubre y excava la gran casa nº 1 o casa Taracena , rica en mosaicos y elementos decorativos, y realiza numerosas prospecciones por todo el ámbito arqueológico de Clunia y sus alrededores. Desde 1958 las investigaciones de P. de Paloi han completado los sondeos y exploraciones efectuadas por sus antecesores, poniendo al descubierto el importante trazado urbanístico con las excavaciones del Foro, de sus templos, de sus termas y en general del yacimiento como hoy lo conocemos. El estudio científico del teatro y algunos de los hallazgos más espectaculares como el tesorillo de los aureos , corresponden a esta última etapa. Las 130 Has, que ocupó la ciudad de Clunia albergaron, sin duda, una amplia trama urbana formada por edificios públicos y privados.
Plano de la Ciudad de Clunia (Fuente: Museo de Burgos)
Maqueta de lo que podía ser el Foro de la ciudad romana de Clunia Todo el conjunto urbano estaba delimitado y defendido por unas murallas , cuyo desarrollo conocemos por un plano publicado por Loperráez, ya que fueron destruídos sus cimientos en un gran sector en 1774, habiendo servido constantemente de cantera y abastecimiento de bloques pétreos. La infraestructura urbana se conoce sólo parcialmente. En el lugar conocido como Cueva San Román se localizó el sector terminal de la gran cloaca de desagüe de la ciudad. El foro de Clunia es una gran plaza pública de forma rectangular, de 160 m de largo por 150 m de ancho, que debió caracterizarse por la gran monumentalidad de sus edificaciones religiosas, civiles y comerciales. Entre los edificios religiosos destaca el gran templo dedicado a Júpiter situado junto al lado sur. El templo, cuya traza sigue modelos republicanos, tiene planta rectangular dispuesta sobre un alto podium y ábside semicircular en la cabecera. En los lados largos del foro, del que conocemos el lado este por haber sido excavado, se localizan sendos templos más pequeños formados por tres cellas o salas. A ellos se accedía a través de una portada monumental coronada, posiblemente, con un frontón. En el lado norte, junto al cardo y a la casa nº 1, está situada la basílica, edificio destinado a la administración jurídica y civil. Consta de tres naves separadas por dos hileras de columnas, siendo la central mas ancha y alta que las laterales. Los lados largos del foro, situados al este y oeste, estaban ocupados por dependencias comerciales o pequeñas tiendas denominadas tabernae. Su frente o fachada estaba precedido por un pórtico de columnas en el que se destacaban, en la zona media, las portadas monumentales de los templos. La construcción del foro de Clunia se fecha en época del emperador Claudio. Su estructura sigue la tipología de los primeros foros imperiales construidos en el norte de Italia, la Provenza o Renania, en los que también se sitúa la basílica en el lado norte.
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