El craneo de Junajpu
En el campo de juego de Chichén Itzá, delante de los muros laterales que los delimitan, hay, a lo largo de toda la pista, dos paredes de dos metros de altura decoradas con impresionantes bajorrelieves en los que se representaba el mito del juego de pelota de los gemelos divinos.
Se ven procesiones de unos 14 jugadores que avanzan en dirección a la escena central. En el centro está la pelota, que no es otra cosa que el cráneo de Junajpu, de acuerdo con el episodio del Popul Vuh, en que su hermano gemelo tuvo que jugar a pelota con la cabeza del decapitado contra los principes del averno.
La calavera que aparece sobre la pelota, que después sería sustituida por una calabaza, es un símbolo de la energía vital de Junajpu que se trasmite a la generación siguiente.


|
El campo de juego de Chichén Itzá
La pista de juego de pelota más impresionante se halla en Chichén Itzá, en el norte de la península de Yucatán. Este enorme campo mide 138 metros de longitud y 40 metros de anchura. En los extremos sur y norte hay sendos templetes, cuyo interior estaba ricamente decorado con escenas mitológicas, de las que sin embargo se conservan muy pocas. Pero lo más característico son las grandes murallas verticales, de ocho metros de altura, que bordeaban las pista. En el centro de estas están, a una altura de siete metros, los aros de piedra de 50 centímetros de diámetro, decorados con relieves que representan dos serpientes entrelazadas.
Las dimensiones del campo de juego de Chichén Itzá y los aros a gran altura indican que en este lugar se jugaba según las reglas particulares y con técnicas distintas que otros lugares del reino maya. Es posible que en esta enorme pista jugaran equipos muy nutridos.
Muerte y resurrección
En un inmenso relieve de Chichén Itzá que refleja el significado mítico del juego de pelota se ve a un jugador arrodillado al que le falta la cabeza. De su cuello mana la sangre a borbotones, cuyos chorros tienen forma de serpiente. Frente a el, otro jugador sostiene la cabeza con una mano, mientras en la otra lleva un cuchillo de pedernal. Es la imagen de la decapitación y la muerte de Junajpu. Al mismo tiempo, el chorro de sangre que sale disparado y se convierte en una especie de árbol de la vida ramificado es un símbolo del eterno ciclo de muerte y resurrección. Esta relación está descrita también en el Popol Vuh, el principal libro sagrado de los mayas: Ahpú, el dios de la fertilidad, transforma un tronco seco en un árbol de la vida verde y cargado de frutos. Este milagro se debe al sacrificio de la deidad, que con su sangre hace que reverdezca el árbol.

Escenificación de un drama mítico
Estas sanguinarias escenas han alimentado la leyenda de que al final del partido era sacrificado el equipo vencido o el vencedor. Pero esto no está documentado. Las imágenes no hacen más que representar el mito de los héroes gemelos, y demuestran la estrecha relación entre el juego de la pelota y el mito, y que hay que concebirlo como un simulacro de un drama religioso, un recordatorio escenificado en aquellos acontecimientos que tuvieron lugar en el tiempo anterior al tiempo .
Sobre el estrado del campo de juego de pelota, los príncipes endiosados aparecían como míticos héroes. Eran ellos los que simbólicamente volvían al averno para enfrentarse a los señores y vencer a la muerte.
Esta íntima relación entre el juego de pelota de los mayas y el averno se desprende asimismo de la estructura del campo de juego: los muros paralelos a uno y otro lado representan un desfiladero por el que discurre, en su creencia, el camino que conduce al más allá. |