Un historiador es un profeta al revés. José Ortega y Gasset
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LAS PROPORCIONES DE LOS CUERPOS CELESTES

increible lo que somos dentro del sistema solar, una autentica mota de polvo ya no sólo comparados con el sol sino con otros estrellas como Sirio, Arturo o Antares, miralo en los siguientes dibujos.

Sirio (del griego seirios, 'cruel'), también llamada Estrella Can, es la estrella más brillante del cielo, situada en la constelación Can Mayor. Esta estrella fue muy venerada por los antiguos egipcios, que la consideraban como anunciadora de la crecida del Nilo y, por consiguiente, de una buena cosecha. Muchos templos egipcios se construyeron de forma que la luz de Sirio iluminara las cámaras interiores. La época más calurosa del verano coincide con la salida helíaca de Sirio; por esto se le dio el nombre de canícula a este periodo.

La distancia de Sirio a la Tierra es de 8,7 años luz y es, por tanto, una de las estrellas más cercanas. Su brillo se debe, en gran medida, a esta relativa cercanía. Se puede ver desde casi cualquier punto de la Tierra. Su masa es 2,4 veces la del Sol, y la temperatura de su superficie también es superior. Las irregularidades en su trayectoria llevaron al astrónomo alemán Friedrich Bessel a creer que Sirio iba acompañada por una estrella que en aquella época no pudo observarse.

El astrónomo norteamericano Alvan Clark confirmó por primera vez en 1862, 18 años más tarde, la existencia de esta compañera; después se comprobó que era una enana blanca.

Arturo (del griego "el cuidador de los osos") es la principal estrella de la constelación del Boyero. Es una gigante amarillo-anaranjada que junto con Denébola de Leo y Espiga de Virgo, forman una gran triángulo equilátero.

Posee un radio 23 veces superior al Sol y una luminosidad de 116 veces superior a éste. Su magnitud en banda B (filtro azul) es 1.19, su magnitud en banda V (filtro verde) es -0.04. Es la cuarta estrella en orden de luminosidad de todo el cielo; su brillo aparente se debe a su relativa proximidad a nosotros (véase tabla): por este motivo, presenta además el mayor movimiento propio de las estrellas brillantes después de a Cen: 2"282 al año en dirección suroeste. En 1577,56 años se habrá desplazado 1º en dirección sur.

Su espectro es del tipo K y por este motivo estas estrellas son llamadas del tipo de las manchas solares, por la analogía de sus espectros con los de las manchas del Sol. La temperatura de estas estrellas se escalonan entre los 5000º y 3500ºC aproximadamente (5000º a 4000ºC para las enanas y 4500º a 3500ºC para las gigantes). Posee una gran velocidad espacial de 145 km/s en dirección a Virgo.

Betelgeuse, también llamada a Orión, es una gran estrella roja en la constelación de Orión. Es la décima estrella más brillante en el cielo, una supergigante roja. El color característico de esta estrella proviene de las bajas temperaturas de su exterior (unos 3000 K) y muestra que la estrella ha agotado ya la mayor parte del combustible nuclear que le proporciona su energía (fusión del hidrógeno) por lo que se encuentra al final de su vida. Sus variaciones de luminosidad indican también que se encuentra alejada de la secuencia principal.

Betelgeuse es una estrella gigante, razón por la que su brillo es tan elevado a pesar de encontrarse a una temperatura relativamente baja. Sin embargo, y a pesar de ser la estrella a de Orión, no es la más brillante, siendo Rigel, conocida como ß Orionis la estrella más brillante de la constelación.

Antares es el nombre propio de la estrella a Scorpii, la estrella más brillante de la constelación de Escorpio.

Su nombre deriva del griego anti Ares y significa el rival de Ares o el opuesto a Ares, debido a su color rojizo, por el cual rivalizaba en el cielo nocturno con el planeta Marte, símbolo del dios Ares. Está situada en el centro de la constelación de Scorpio, lo cual explica su otro nombre, de origen árabe, Kalb al-Akrab (el corazón del escorpión).

 

Se trata de una supergigante roja, de clase M1 Iab, cuyo radio es de 624 millones de km, una distancia similar a la que separa la órbita de Marte del Sol. Se aproxima a la Tierra a la velocidad de 3.4 km/s: este valor es debido tanto a su movimiento propio como al desplazamiento orbital del Sol alrededor del centro de la Vía Láctea. A pocos minutos de arco al SW de Antares puede verse, con unos prismáticos, el cúmulo globular M4 como una bola de nieve algodonosa; a través de cualquier telescopio de aficionado se puede resolver en estrellas gigantes anaranjadas, cuyo color se aprecia en fotografías de larga exposición.

 

 

 

El Modelo del Universo del Big Bang

Los planetas que aquí se presentan, en orden de distancia al Sol, los nueve planetas conocidos que giran en torno a él. Varían mucho en tamaño, masa, temperatura, velocidad de rotación y composición. Por ejemplo, Mercurio es pequeño, rocoso y cálido, porque se encuentra a una distancia media de 58 millones de km del Sol, mientras que el gélido Plutón está a 5.900 millones de km. Venus gira relativamente despacio y en sentido retrógrado (opuesto a su revolución alrededor del Sol), de modo que el periodo de luz diurna es de 58 días terrestres. Júpiter es el mayor planeta de este sistema, con un volumen de 1.400 veces el de la Tierra. Saturno tiene un amplio grupo de anillos y más de veinte satélites. Marte se caracteriza por su coloración anaranjada y sus capas de hielo polar, mientras que el metano de las atmósferas de Urano y Neptuno da a estos planetas un color azul verdoso brillante. Al ser el planeta más lejano al Sol, Plutón tiene el periodo de revolución más largo: 247,7 años.

Mercurio gira alrededor del Sol más cerca que cualquier otro planeta, por lo que es seco, cálido y sin apenas aire. Aunque la superficie llena de cráteres del planeta recuerda a la de la Luna, se cree que su interior es semejante al de la Tierra, compuesto fundamentalmente por hierro y otros elementos pesados. Esta fotografía fue tomada en 1974 por el Mariner 10, la primera sonda que estudió Mercurio en detalle.Photo Researchers, Inc./NASA/Science Source
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Venus es el objeto más brillante de nuestro cielo, después del Sol y la Luna. Nubes arremolinadas de ácido sulfúrico oscurecen la superficie de Venus e impedían el estudio del planeta desde la Tierra hasta que la tecnología permitió visitarlo con vehículos espaciales dotados de sondas. Las sondas determinaron que Venus es el más cálido de los planetas, con una temperatura en la superficie de unos 462 ºC. Los científicos creen que esta temperatura se debe a las espesas nubes y la atmósfera densa que atrapan la energía del Sol (un 'efecto invernadero').Photo Researchers, Inc./NASA/Science Source
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La Tierra Una atmósfera rica en oxígeno, temperaturas moderadas, agua abundante y una composición química variada permiten a la Tierra ser el único planeta conocido que alberga vida. El planeta se compone de rocas y metales, sólidos en el exterior, pero fundidos en el núcleo. Esta fotografía tomada en 1972 por la nave espacial Apolo 17, muestra Arabia, África y la Antártida (la mayor parte del área blanca de la base).Photo Researchers, Inc./NASA/Science Source
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Marte Las naves espaciales estadounidenses sin tripulación, lanzadas entre 1964 y 1976, han suministrado información exhaustiva sobre Marte. A partir de estos datos, los científicos determinaron que la atmósfera del planeta se compone fundamentalmente de dióxido de carbono (CO2) y pequeñas cantidades de nitrógeno, oxígeno y vapor de agua. Como la atmósfera es muy poco consistente, hay una diferencia en las temperaturas de hasta 100 ºC entre el día y la noche. Por lo general, las temperaturas son tan frías y las presiones tan bajas, que el agua no existe en Marte, de modo que el planeta parece un desierto frío y de gran altitud.Photo Researchers, Inc./Chris Bjornberg
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Júpiter y sus lunas Júpiter es el mayor de los planetas, con un volumen de 1.400 veces el de la Tierra. Las franjas de color son cinturones de nubes que revelan corrientes atmosféricas fuertes. El planeta (arriba a la derecha) se ve aquí con sus cuatro mayores satélites conocidos: Europa (centro), Ío (arriba a la izquierda), Calisto (abajo a la izquierda) y Ganimedes (abajo a la derecha).Photo Researchers, Inc./NASA/Science Source
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Saturno , que se distingue por sus anillos, es el segundo planeta más grande (Júpiter es el mayor) del Sistema Solar. En 1610, el físico y astrónomo italiano Galileo, al utilizar uno de los primeros telescopios, observó que el planeta tenía una forma extraña, pero no consiguió explicar qué eran los anillos. Aunque el planeta se formó hace más de 4.000 millones de años, sigue asentándose y contrayéndose, generando un calor tres veces mayor que el que recibe del Sol. El telescopio espacial Hubble obtuvo el 26 de agosto de 1990 esta imagen de Saturno.Liaison Agency
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Urano El color azul verdoso de Urano se debe al gas metano presente en su atmósfera fría y clara. Lo que en la imagen parece ser el extremo derecho del planeta ess en realidad el límite entre el día y la noche. Por la forma de girar el planeta, la noche y el día duran 42 años cada uno. Los científicos se formaron esta visión de Urano por las imágenes enviadas por el Voyager 2 en 1986, en un momento en el que la sonda estaba a 9,1 millones de kilómetros del planeta.NASA
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Neptuno En 1989 la misión Voyager 2 produjo esta imagen de Neptuno en falso color, mostrando los diferentes componentes de la atmósfera del planeta. El rojo muestra la luz del Sol dispersa por una capa de neblina alrededor del planeta, el azul verdoso indica el metano y las manchas blancas son nubes en la parte alta de la atmósfera.Photo Researchers, Inc./NASA/Science Source
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Plutón es el planeta más alejado del Sol, aunque alguna vez se acerca más que Neptuno, debido a su órbita altamente excéntrica. Este planeta pequeño y rocoso tarda 247,7 años en completar una vuelta alrededor del Sol. Esta imagen muestra Plutón, (en primer plano), su luna, Caronte, (en segundo plano), y el Sol, una estrella brillante pero lejana.Photo Researchers, Inc./NASA/Science Source
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Sistema Solar, sistema formado por el Sol, nueve planetas y sus satélites, asteroides, cometas y meteoroides, y polvo y gas interplanetario. Las dimensiones de este sistema se especifican en términos de distancia media de la Tierra al Sol, denominada unidad astronómica (UA). Una UA corresponde a unos 150 millones de kilómetros. El planeta más distante conocido es Plutón; su órbita está a 39,44 UA del Sol. La frontera entre el Sistema Solar y el espacio interestelar —llamada heliopausa— se supone que se encuentra a 100 UA. Los cometas, sin embargo, son los más alejados del Sol; sus órbitas son muy excéntricas, extendiéndose hasta 50.000 UA o más.


El Sistema Solar era el único sistema planetario existente conocido hasta 1995, año en que los astrónomos descubrieron un planeta con una masa comparable a la de Júpiter, orbitando en torno a la estrella 51 Pegasi, semejante al Sol. Más tarde, los astrónomos detectaron otros dos planetas, de masas superiores a la de Júpiter, que giraban alrededor de sendas estrellas: 70 Virginis y 47 Ursae Maioris. En 1999, dos equipos de astrónomos que trabajaron independientemente anunciaron el descubrimiento del primer sistema multiplanetario distinto del nuestro; se trataba de tres planetas gaseosos orbitando alrededor de la estrella Ípsilon Andromedae. En enero de 2000 se anunció el descubrimiento de otros dos sistemas planetarios extrasolares. El sistema planetario más parecido al Sistema Solar descubierto hasta el momento es el formado por al menos dos planetas que giran en torno a la estrella 55 Cancri. En junio de 2002 se anunció el descubrimiento del segundo de estos planetas, que se encuentra a una distancia de su estrella similar a la que existe entre Júpiter y el Sol. Su órbita es algo elíptica, también semejante a la de Júpiter. Desde que en 1995 se descubrió el primer planeta fuera de nuestro Sistema Solar, se han detectado ya más de un centenar de estos planetas.

Planetas extrasolares, los planetas que giran en torno a otras estrellas que no son el Sol. De acuerdo con las teorías actuales, los planetas se forman a partir de discos de polvo y gas que aparecen alrededor de las estrellas, del mismo modo que se formó nuestro propio Sistema Solar, según se cree, hace 4.500 millones de años. Un disco semejante de material, donde aparentemente se está desarrollando un sistema planetario, fue fotografiado alrededor de la estrella Beta Pictoris, a 50 años luz de distancia, y el telescopio espacial Hubble descubrió muchos más de estos discos alrededor de estrellas jóvenes en la nebulosa de Orión.

La luminosidad de los planetas extrasolares es miles de millones de veces menor que la de la estrella en torno a la cual giran, por lo que su observación directa entraña una gran dificultad. Hoy por hoy es necesario buscarlos por métodos indirectos intentando detectar los ligeros movimientos que una estrella realizaría al girar en torno a un centro de gravedad común con un planeta que no puede verse. Esto se puede realizar de dos formas: bien siguiendo la posición de la estrella y buscando un movimiento oscilatorio lateral, bien buscando un desplazamiento (debido al efecto Doppler) cíclico en su espectro, que indicaría un movimiento hacia atrás y hacia adelante a lo largo de la línea de visión.

En un momento se pensó que una oscilación en la posición de una enana roja cercana, la estrella de Barnard, indicaba la presencia de planetas similares a Júpiter o Saturno, pero esto no llegó a confirmarse. En 1995, astrónomos del observatorio de Ginebra descubrieron mediante la técnica Doppler un planeta extrasolar con una masa comparable a la de Júpiter. Este planeta orbita en torno a 51 Pegasi, una estrella semejante al Sol, situada a 45 años luz de distancia. El planeta gira en torno a su estrella una vez cada cuatro días, a una distancia de sólo 8 millones de kilómetros —un 5% de la distancia de la Tierra al Sol—, por lo que sería extremadamente caliente. Más tarde, astrónomos estadounidenses detectaron mediante esa misma técnica sendos planetas en torno a otras dos estrellas, 47 Ursae Maioris y 70 Virginis, ambas similares al Sol. En estos dos casos los planetas son más masivos que Júpiter.

El 15 de abril de 1999 dos equipos de astrónomos, que habían trabajado de forma independiente, anunciaron el descubrimiento del primer sistema multiplanetario distinto del nuestro. Este sistema está formado por tres enormes planetas gaseosos alrededor de la estrella Ípsilon Andromedae, localizada a 44 años luz de la Tierra. En enero de 2001 se anunció la detección de dos nuevos sistemas planetarios extrasolares, cada uno de ellos formado por dos planetas que giran en torno a una estrella. Uno de estos sistemas, a unos 123 años luz de la Tierra, cuenta con un planeta de enormes dimensiones, con una masa de 17 a 40 veces la de Júpiter, lo que plantea serias dudas para clasificarlo como auténtico planeta. En el otro sistema, situado a unos 15 años luz de nosotros, los dos planetas giran alrededor de una estrella muy pequeña, y además lo hacen en órbitas armónicas. En junio de 2002 se anunció el descubrimiento de un planeta extrasolar que forma parte del sistema planetario más parecido al Sistema Solar que se conoce hasta el momento. Este planeta gira en torno a la estrella 55 Cancri, en la constelación de Cáncer, a unos 41 años luz de la Tierra. Su distancia a la estrella es similar a la que existe entre Júpiter y el Sol, y su órbita también es muy semejante a la de ese planeta.

Desde 1995 se han descubierto ya más de 150 planetas extrasolares. Hasta marzo de 2000 todos los planetas extrasolares detectados tenían una masa semejante o superior a la de Júpiter, que a su vez triplica aproximadamente la de Saturno. El avance en las técnicas de detección permitió descubrir en esa fecha, de forma indirecta, dos planetas fuera del Sistema Solar con masas inferiores a la de Saturno.

Observaciones realizadas por el telescopio espacial Hubble a través de su espectrómetro permitieron, en noviembre de 2001, detectar por primera vez la atmósfera de un planeta extrasolar. El planeta, descubierto en 1999, gira en torno a la estrella HD 2054 98, en la constelación de Pegaso, a 150 años luz de la Tierra.

En octubre de 2002 se anunció el descubrimiento del primer planeta extrasolar que se encuentra orbitando una estrella que forma parte de una binaria cuyas componentes están muy próximas. Con anterioridad se habían detectado planetas en torno a estrellas binarias muy separadas entre sí. El nuevo planeta tiene una masa de 1,76 veces la de Júpiter y orbita la estrella mayor del sistema Gamma Cephei, en la constelación Cefeo, a una distancia de 45 años luz.

A principios de 2003 se localizó el planeta extrasolar más alejado de la Tierra de los descubiertos hasta ese momento. Este planeta, en la constelación de Sagitario, a una distancia de unos 5.000 años luz, fue detectado mediante un método que consiste en medir la disminución del brillo de la estrella debida al paso del planeta por delante de ella, paso que se conoce como tránsito. El descubrimiento fue posible gracias al perfeccionamiento de esta técnica, utilizada ya desde hace años en el estudio de planetas extrasolares.

En junio de 2005 se anunció el descubrimiento del planeta extrasolar más pequeño detectado hasta la fecha, con una masa de tan sólo 7,5 veces la de la Tierra. El planeta gira alrededor de la estrella Gliese 876, en la constelación de Acuario, completando una vuelta cada 1,9 días. Le acompañan otros dos planetas gigantes, semejantes a Júpiter, descubiertos con anterioridad.

 

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