Un historiador es un profeta al revés. José Ortega y Gasset |
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CONSUL
El establecimiento de nuevas magistraturas, tales como la de censor después del 443 a.C. y la de edil y pretor después del 367 a.C., disminuyó el alcance de la jurisdicción consular. Las responsabilidades de cada uno de los dos cónsules eran compartidas o alternadas en la medida de lo posible. El poder (imperium) de cada uno era supremo, siempre que no fuera en contra del otro. En tiempos de guerra el Ejército era dividido entre ellos y el mando militar alternado diariamente. Según se iba consiguiendo territorio, las distintas partes o secciones (provinciae) eran asignadas a cada cónsul. De esta costumbre se deriva la asignación de provincias a los cónsules tras terminar su mandato y la práctica regular de dividir las provincias con propósitos administrativos entre antiguos magistrados; los cónsules que habían acabado su mandato se convertían en gobernadores provinciales llamados procónsules. Durante el Imperio romano, que conservó las instituciones de la República pero modificó sus formas, preservó el consulado. Los cónsules eran elegidos por el Senado después del 14 d.C., y el cargo fue el más alto al cual un ciudadano particular podía aspirar, aunque con menor autoridad y finalmente sólo nominal. El último cónsul civil fue elegido en el 541 d.C. Senado romano, asamblea que tuvo un papel de significado variable en el gobierno de Roma. Aunque el poder, que ejerció hasta el final del Imperio, varió, el Senado siempre fue una constante en el sistema político romano. Según la leyenda, Rómulo, el mítico fundador de Roma, convocó al Senado por primera vez. Sin embargo, la información cierta más antigua indica que en el periodo de la Monarquía era un cuerpo consultivo de 300 patricios que tenía gran poder. No obstante, cuando el sistema monárquico finalizó en el 510 a.C., el Senado se convirtió en un consejo asesor de los dos cónsules. Aunque sus declaraciones disfrutaban de considerable influencia y gran respeto, el Senado en este periodo estaba totalmente dominado por el poder y la dirección de los cónsules. Durante los dos últimos siglos de la República romana, la función del Senado sufrió importantes alteraciones y adquirió poderes importantes, dejando de estar sujeto a la autoridad de los cónsules. Desde este periodo, los poderes del Senado crecieron durante algún tiempo, en el 81 a.C. era la principal fuente de poder en Roma y asesoraba sobre todos los aspectos del gobierno. Sin embargo, los tribunos no aceptaron esta influencia, y al final de la República el Senado comenzó a perder su poder. Aunque Augusto restituyó el prestigio del Senado, la asamblea nunca recuperó los poderes que había tenido antes, y se limitó a ejercer como cuerpo auxiliar consultivo del emperador. En este periodo el Senado se convirtió prácticamente en un mero tribunal de justicia. Las reformas imperiales introducidas por Diocleciano a finales del siglo III d.C. terminaron por sumir al Senado en una profunda crisis de la que ya nunca salió, hasta su momentánea desaparición hacia el siglo VI, de la que pareció resurgir a partir del siglo XI en otra coyuntura política del poder romano.
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Provincias romanas
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